Todo grupo social tiene un modelo de individuo que necesita transmitir y hará todo lo posible para que cada ser humano que nazca en su matriz se eduque en dicho modelo. Pero no existe una identidad previa, un “yo” esencial, sobre la que escribir la historia individual, es una construcción que se crea en contacto con los otros en un contexto determinado y que evoluciona en la medida que se producen cambios sociales y culturales; cada época conformaría así un modelo de individuo diferente. Para Paul Ricoeur (1996) son necesarios los otros para crear la identidad personal, es decir, es necesaria la socialización en una comunidad humana “presencial” que transmita el lenguaje, posibilitando así una forma de estar (en-el-mundo) y la formación del “yo”.

 

La ausencia de identidad personal es lo que caracteriza a cualquier ser humano en su nacimiento, la identidad se toma prestada de otros y sólo poco a poco se va construyendo una personal. La identidad siempre es identidad social, pero conformar una identidad narrativa propia no es nada fácil y menos aún en la sociedad actual que ha convertido la vida en un escenario problemático y, de esta forma, lo que “yo” sea en cuanto experiencia socialmente construida vendrá a ser también problemática.

Los valores y motivaciones que en la actualidad se están transmitiendo a niños y jóvenes para construir su identidad personal son los que imperan en un sistema neoliberal: individualismo y consumismo a ultranza y, en general, desde una imposición muy directiva, basados en la idea de bienestar/felicidad, que paradójicamente está haciendo de estas generaciones las más vulnerables y explicaría, junto a otros aspectos, la actual crisis de salud mental en esta etapas.

 

Estos valores responden a la obligación de construir un proyecto de vida orientado hacía el éxito y “ser empresario de sí mismo” (Byung-Chul, 2012) y donde la educación se ha convertido en un ámbito muy relevante para su institucionalización. Un modelo educativo basado en competencias básicas (LOE) o claves (LOMCE) proporciona la concepción y metodologías adecuadas para implantar esta ideología en los sistemas educativos, sometiendo a la escuela a una lógica estrictamente laboral/empresarial; donde se busca un perfil de alumnado empleable, bajo la premisa de que la empleabilidad futura es la clave para el pleno desarrollo de la identidad personal, y donde se fomenta un individualismo utilitarista competente y competitivo para la sociedad.

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